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Chaco: “No llega la salud más básica, ni hablemos de la reproductiva”

La muerte de una niña wichi de 13 años que estaba embarazada de 28 semanas y que presentaba un cuadro de desnutrición crónica y una grave infección respiratoria, despertó la alarma sobre la grave situación que atraviesan las niñas y adolescentes en Chaco, donde los índices de nacimientos de madres menores de 15 años triplican la media del país. La mayoría de los casos son producto de abusos intrafamiliares -aunque muchos no los reconozcan como tal por lo naturalizada que está en algunas comunidades la convivencia a edades tempranas- y la falta de educación sexual.

“Fracasaron todos los sistemas de alerta del Estado, esta niña no estaba a la vista del sistema”, reconoció la coordinadora del Programa provincial de Salud Integral en la Adolescencia, Liliana Ensisa, luego de que la niña muriera. La niña fallecida vivía en una comunidad a 40 kilómetros de la localidad de Castelli, el último punto al que llega la ruta de asfalto antes de dar comienzo a El Impenetrable. No estaba escolarizada y desde los 11 convivía con quien ella llamaba “su marido” en el predio que compartían con el resto de la familia.

Según precisó la funcionaria, Chaco tiene los indicadores más altos en embarazo adolescente. “Por un lado están las mayores de 15 años, que son chicas que ya están fuera de la escuela y en general tienen una pareja más o menos cercana a su edad. Muy diferente es lo que pasa con las menores de 15 años, sobre todo cuando tienen hasta 13 años, que quedan embarazadas por situaciones de abuso”, sostuvo Ensisa.

La tasa de fecundidad en niñas y adolescentes menores de 15 años en Chaco es de 5,4 por mil, tres veces más alta que la media nacional. Durante 2017, en Chaco, se convirtieron en madres 183 mujeres menores de 15 años. “Cuanto más chicas son las niñas, la prematurez es mayor y permanecen hospitalizadas por más tiempo. Los niños nacen de bajo peso y con mayor riesgo de sobrevida en el primer año”, agregó.

La niña había ingresado al hospital Perrando de Resistencia el viernes pasado con una infección respiratoria avanzada y un embarazo de 28 semanas. El martes le practicaron una cesárea de emergencia por el deterioro de su salud y sufrimiento fetal agudo. El recién nacido falleció a las pocas horas, también producto de una infección. La adolescente murió ayer como consecuencia del proceso infeccioso que desencadenó en un fallo multiorgánico.

Para Ensisa, lo más preocupante con relación al caso de esta niña es la naturalización de la falta de escolaridad y la temprana iniciación sexual de la vida en pareja, algo que técnicamente es considerado un abuso por la edad de las niñas. “Empieza a convivir con la pareja cuando ella tenía 11 y el hombre 17, técnicamente estamos ante la presencia de un abuso. En la comunidad indígena también reconocen que es un abuso”, sostuvo la funcionaria, que justificó la falta de acceso a la educación por la distancia y la dificultad de los caminos. En total, son unos 70 mil los integrantes de las comunidades indígenas que viven en parajes aislados en la zona de Güemes, donde está El Impenetrable.

Para Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para Estudios e Investigación sobre la Mujer (FEIM) e impulsora de las leyes de educación sexual, la falta de educación sexual y salud reproductiva en esas localidades “es total”. Directamente, no llega. “Hay que entenderla como una situación de abuso que empieza por la convivencia forzada”, explicó Bianco sobre la convivencia de niñas y adolescentes con hombres, a veces de hasta 15 años mayores que ellas.

Según la presidenta de FEIM, es frecuente en las zonas del NOA y NEA que las familias que viven en contextos de muchísimas vulnerabilidad “entreguen” a sus hijas a familias u hombres para que “las protejan”. “Creen que salvan a sus hijas cuando en realidad las esclavizan, sucede mucho en las zonas rurales y poblaciones originarias”, aseguró.

Según un estudio realizado por FEIM, en base a los datos del censo 2010, unos 341 mil menores de edad conviven en pareja. De ese número, dos tercios son mujeres y muchas lo hacían con hombres hasta 15 años mayores que ellas. “Ese desnivel de edad vuelve a las niñas muy vulnerables al embarazo, a la violencia y a los abusos. Dejan de ir a la escuela y muchos las terminan esclavizando”, agregó la Bianco, que descartó la presencia de Educación Sexual en la provincia. “A estas niñas no les llega la salud más básica, ni hablemos de salud reproductiva”, se quejó por último.

Por Alejandra Hayon

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