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El último año se destruyeron 191.300 puestos de trabajo

FOTO ILUSTRATIVA

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La corrida cambiaria y el programa de austeridad aceleraron la destrucción de puestos de trabajo. En diciembre se contabilizaron en el conjunto de la economía 191.300 empleos menos que un año antes, según datos del Sistema Integrado de Previsión Argentino (SIPA).

La mayor parte de las posiciones afectadas por el desplome del mercado interno, la inversión privada y el ajuste del gasto público provienen de los asalariados del sector privado, donde se destruyeron 130.800 puestos. Así marcaron el mayor retroceso laboral desde 2002. Tres sectores explicaron ese desempeño: la industria, el comercio y la construcción. Los datos negativos alcanzan a 22 de las 24 provincias. El Ministerio de Producción y Trabajo estimó que la pérdida de empleo fue acompañada por una contracción de 10,1 por ciento en la capacidad de compra de los salarios durante 2018.

La actividad económica retrocedió en diciembre 7 por ciento frente al mismo período del año anterior. El Estimador Mensual de Actividad Económica elaborado por el Indec muestra que los tres sectores más afectados por la crisis fueron los mismos que lideraron la destrucción de los puestos de trabajo formales. Arrastrada por la baja en la inversión privada y la parálisis en la obra pública, la caída de 12,7 por ciento en la construcción fue acompañada por la pérdida de 13.600 posiciones. La contracción de la demanda interna tras la aceleración inflacionaria ralentizó el comercio minorista que cedió 15,7 por ciento para contabilizar 36.300 empleos menos que un año atrás. Asociado a la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores también se registró la pérdida de 6700 puestos registrados en hoteles y restaurantes.

A pesar del golpe recibido por la construcción y el comercio, la caída más pronunciada fue en la manufacturera. La producción industrial registró en diciembre una caída de 14,7 por ciento en la comparación frente al mismo mes de 2017. Fue el peor resultado desde el primer semestre de 2002, en pleno estallido de la convertibilidad. Los datos laborales oficiales de diciembre muestran una caída de 3400 empleos frente a noviembre que asciende hasta 61.000 puestos de trabajo en doce meses. La ocupación industrial registra caídas en 36 de los 37 meses de la gestión de Cambiemos cubiertos por las estadísticas oficiales. La destrucción de empleo durante 2018 exhibió un aumento de 76 y 32 por ciento frente a las pérdidas contabilizadas en 2016 y 2017, respectivamente. Así en diciembre alcanzaron a 126.100 los puestos de trabajo destruidos desde que comenzó el gobierno de Mauricio Macri. La retracción acumulada en tres años representa al 10 por ciento de las posiciones manufactureras que existían al finalizar 2015.

Ayer se sumaron al listado de empleos perdidos alrededor de 500 operarios que se desempeñaban en la fábrica de carrocerías para colectivos Metalpar emplazada en la localidad bonaerense de San Martín (ver aparte). Los datos oficiales muestran que con 51.700 empleos perdidos, la provincia de Buenos Aires fue la más afectada por el cierre de fábricas y los despidos durante 2018. La sigue la Ciudad de Buenos Aires donde se perdieron 29.100 empleos mientras que en Córdoba se eliminaron 13.100 puestos de trabajo registrados. Por su parte, Santa Fe experimentó la caída de 9400 posiciones mientras que en Chaco fueron 5000.

Aunque la cantidad de posiciones eliminadas fue inferior, Catamarca y Tierra del Fuego encabezan el listado de las provincias más afectadas en términos relativos. El año pasado el territorio catamarqueño experimentó la pérdida de 7,9 por ciento de todos los puestos de trabajo registrados. La destrucción de empleos fueguinos alcanzó al 6,6 por ciento de los asalariados en relación de dependencia. Impulsadas por la actividad petrolera y minera, Neuquén y Jujuy fueron las únicas dos donde no se registraron caídas. La explotación de minas y canteras marcó un incremento de 4400 empleos el año pasado.

La Encuesta de Indicadores Laborales que permite anticipar el comportamiento del empleo arrojó en enero una caída de 2,3 por ciento. El relevamiento muestra que la retracción sigue siendo explicada por los mismos sectores y concentrada en las mismas provincias. Los datos publicados ayer muestran que el empleo cayó en todos los tipos de empresas.

Uno de los factores más importantes para explicar la pérdida de empleos y la precarización laboral es la caída en el poder adquisitivo de los trabajadores que el año pasado experimentó su mayor retroceso desde 2002. Las autoridades de Producción y Trabajo informaron ayer que el salario real cayó un 10,1 por ciento a lo largo de 2018. Estimaciones elaboradas por el programa de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (Cetyd) de la Universidad de San Martín elevan la pérdida hasta un 13 por ciento. Los trabajadores estatales, los gastronómicos, los empleados de la industria del calzado anotaron las caídas más relevantes.

Por Tomás Lukin

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