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Pedaleó 160 mil kilómetros por cinco continentes, lleva 16 años de viaje

Arriba de una bicicleta cargada de bolsos y con las banderitas de decenas de países a sus espaldas, el argentino Pablo García cumplió su sueño de dar la vuelta al mundo. Pedaleó 160 mil kilómetros a través de cinco continentes, en un increíble viaje de casi 16 años que concluirá en octubre, en Buenos Aires.

Por estos días está visitando Neuquén, provincia que no conocía. Pasó por Villa La Angostura, San Martín, Junín y Zapala.

A los 27 años, Pablo tenía una cómoda vida como guía turístico en Brasil, pero un día dejó todo y se lanzó a pedalear por el planeta. No sabía mucho de pasaportes ni idiomas, pero lo impulsaba el sueño de ir más allá de las fronteras del trabajo y la rutina, publicó LMNeuquén.
Vino a nuestro país en 2001 y golpeó las puertas de cien empresas para buscar patrocinadores.

Sólo dos aceptaron. Sin desanimarse, con 3 mil dólares encima y una crisis económica detrás, partió a Sudáfrica a iniciar un viaje que programó para dos años y medio. A poco de arrancar, el corralito le cortó el financiamiento y Pablo se dio cuenta de que su aventura iba a ser más grande e intensa de lo que había imaginado.

“Ahí me olvidé de Argentina y el viaje se transformó; como estaba en Mozambique y hablan portugués, conseguí varios sponsors para continuar y después fue simplemente sobrevivir”, recordó. En Europa empezó a vender fotos para financiarse. Y en 2013 hizo el documental Pedaleando el globo, que le abrió las puertas a nuevos colaboradores.

Pablo visitó 105 países, la mitad de los que hay en el mundo. Hoy tiene 43 años y está cerca de concluir su aventura. En marzo completó una travesía de cuatro años de Alaska a Ushuaia y le queda, como broche final, recorrer su propio país. “No puedo terminar mi viaje sin conocer la Argentina, por eso voy a ir a cada una de las provincias”, remarcó.
Pasó por las zonas cordilleranas camino al sur y, para el último tramo, arrancó desde Bariloche. De ahí vino a Neuquén y seguirá hacia el noreste. Comentó que, aunque ha visto paisajes fascinantes, “prefiero las ciudades y las capitales, hablar con la gente”.

Si bien su experiencia sale de lo común, no es el único. Contó que en su camino conoció ciclistas que llevaban 12 y 18 años en viaje “y hay un señor de más de 70 que lleva 50 años arriba de la bici y tiene un museo en Alemania; es como nuestro papá”.
Pablo confió que, como toda elección de vida, “dejás muchas cosas: afectos o lugares que te encantan, en los que te querés quedar pero estás siempre de paso, yéndote”. Cuando vuelva a Buenos Aires y le dé un descanso a la bici, planea dedicarse a dar charlas motivacionales y continuar con el documentalismo. Tiene 200 horas de filmación para mostrar a todos las maravillas que conoció sobre dos ruedas.

Se comunica con sus seguidores por pedaleandoelglobo.com, su página oficial.
Un día Maradona le salvó la vida

Pablo se reconoce un fan de Diego Maradona y le atribuye haberle salvado la vida en su paso por Irán, cuando lo que pensó que era una casita rural resultó ser otra cosa. En esa zona suelen trasnochar los traficantes de opio. “Había entrado al país pedaleando, las distancias entre ciudades eran largas y me agarró la noche en la ruta, así que busqué una familia para pedir agua y dormir”. Cuando la cosa se complicó porque aparecieron otras personas que querían agredirlo, les mostró la banderita de Irán y la de Argentina en forma amistosa y les dijo: “Maradona, Maradona. Ahí los tipos agarraron la sintonía, sonrieron y uno fue a traerme agua”.

 

 

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